En el estado de Chihuahua, México, un caso ha generado profunda conmoción en la opinión pública: el hallazgo sin vida de Francisco Díaz Herrera, conocido como "Paquito", un joven de 18 años originario del municipio de Coyame del Sotol.El joven desapareció el pasado 6 de enero tras salir de su domicilio para visitar a su novia. Durante los días siguientes, su familia llevó a cabo una intensa difusión en redes sociales para solicitar su localización, con mensajes directos del padre, Francisco Díaz, implorando a quienes lo tuvieran en su poder que lo liberaran, y comprometiéndose públicamente a no emprender acciones legales si lo devolvían con vida.El 21 de enero, autoridades reportaron el hallazgo de dos cuerpos sin vida a un costado de la carretera de cuota en el municipio de Ojinaga (cerca del kilómetro 47 en algunos reportes). Ambos presentaban signos de violencia extrema y estaban envueltos en plástico. Tras los exámenes forenses correspondientes, se confirmó que uno de ellos correspondía a Francisco Díaz Herrera. Se estima que el joven permaneció en cautiverio durante aproximadamente 15 días antes de ser asesinado.Tras la identificación y recuperación del cuerpo, el padre publicó un mensaje en redes sociales que se viralizó de inmediato y ha generado amplio debate. En él, expresó gratitud por haber recibido el cuerpo de su hijo —aunque no en las condiciones esperadas— y reiteró su decisión de no buscar represalias ni justicia formal:
"A los captores de mi hijo Francisco Díaz Herrera: Agradezco enormemente el habérmelo entregado. No me lo entregaron como yo anhelaba, pero lo entregaron. Reitero mi palabra, no busco querella, no busco venganza, menos justicia. Todo ya está en manos de Dios y ahí muere todo. Gracias".
Este texto refleja un profundo dolor, resignación y una postura de cierre espiritual en medio de la tragedia, contrastando con la habitual exigencia de justicia que suelen expresar las familias en casos similares de desaparición y homicidio en el país.El caso ha sido ampliamente difundido en diversos medios nacionales y locales, destacando la frase "ahí muere todo" como símbolo del mensaje del padre. La Fiscalía General del Estado de Chihuahua continúa con las investigaciones, aunque no se han dado a conocer avances públicos significativos ni la identificación de posibles responsables hasta el momento.Este suceso pone de manifiesto, una vez más, la crudeza de la violencia que afecta a miles de familias en regiones como Chihuahua, donde los patrones de desapariciones forzadas, secuestros y ejecuciones siguen siendo una realidad dolorosa y persistente.
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